¡Ah, qué amor! Las barras de hierro no frenarán la pasión de los corazones amantes.
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El muro figurativo, como los Montescos y los Capuletos, nunca ha sido una verdadera barrera cuando el amor golpea bajo la piel. Empujando a la latina perezosa a cuatro patas tras las rejas y recibiendo un soborno en su boca perezosa. @aces299







