La chica brillante es empujada por el enmascarado y gime como una puta, olvidándose de cualquier miedo.
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La máscara le preocupaba… Pero la quería. Él la empujó hacia abajo, su presencia controlándolo. No hubo resistencia, calor y anticipación cuando entró en su centro. Cayó de rodillas, perdió los estribos y gimió violentamente. El miedo se fundió en pura alegría, una rendición al deseo primario. @zindos







