Mi novia latina odia caminar y me pide que la lleve a nuestro parque.
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Comienza a moverse nerviosamente, sus caderas se balancean con bajo deseo, susurrándome obscenidades al oído. De repente, tira de mi cinturón y me suplica con los ojos mientras señala un buen lugar en el parque. «Justo ahí, bebé», susurra, arrodillándose. No tengo ninguna duda: esta energía salvaje e impetuosa es lo que anhelo. @spiremnadir







