Tarde: Oye hijastro, no me avergüenzo si tienes los pechos peludos, ¡detenme!
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Un hijastro quemado descansa en su cama a altas horas de la noche, y su padrastro llega a tiempo para sujetarle la costilla peluda con los dedos y la dura polla hasta que la muerte brota de su estómago como una cascada. @Pagodaba5dr







